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sábado, 30 de agosto de 2025

dossier especial: grandes momentos del coleccionismo






GRANDES MOMENTOS DEL COLECCIONISMO

Ya he postulado que los coleccionistas de bajo presupuesto, coleccionamos referentes. Pueden ver el fundamento de semejante aseveración en este imperdible link.
En tal sentido, si un coleccionable cumple con su función de referir a un objeto determinado (auto, corredor, carrera, la memoria de la tía Pocha, o lo que fuere), ya no necesita ser coleccionable de fábrica, sino que basta con el cabal dueño le asigne dicha propiedad.
Es decir que no importa la fidelidad, ni la escala ni la calidad de los detalles. Sólo importa que el dueño lo vea como referente de algo (sea un auto o la tía Pocha).


EL FAMOSO JAGUAR DE VIDRIO

Alguna vez he mencionado que al comienzo de la colección, el coleccionista se contenta incorporando cualquier cosa que parezca un autito, aunque ni siquiera tenga ruedas y siempre menciono ejemplos como alguna caja de bombones de lata con forma de bus inglés (mi tía tenía una).
También he visto en mis tiempos niños, muchas casas familiares decoradas con frascos de vidrio oficiando de adornos en alguna repisa olvidada, generalmente cubiertos de tierra.



Si bien jamás he comprado una lata semejante, confieso que mi infancia ha estado signada por varios frascos de colonia o perfume con forma de autito.
Ya en mi vida de coleccionista fui encontrando varios de estos engendros pero tuve la delicadeza de no incorporar ninguno a mi colección.
De todos modos siempre he estado atento a la aparición de semejantes cachivaches como señal de alarma, por si mi colección empezara a desbandarse, aunque en el fondo pienso que fue una forma de masoquismo temporario, aún no catalogada.

Así fue después de cincuenta años, en el autojumble de Autoclásica, encontré el autito de vidrio más dramático que podía imaginarse, una maléfica mezcla de E-Type y envase, hecho en auténtico silicato soficálcico de baja pureza (vidrio!).
Con Ustedes, la prueba de la infamia!
No lo miren con cara despectiva, más de uno seguramente empezó su colección con un engendro de estos.



A partir de este engendro, salí a buscar más.
En tal sentido, el FB y MercadoLibre han puesto varios ejemplares a mi alcance aunque más no sea para robar la foto y compartirla en este post.

Por ejemplo este simpático cabriolet.



Este de abajo, podría ser un Jaguar SS100 genérico.
O tal vez no.



Por favor disfruten de este Volkswagen irrepetible, último descendiente de toda una dinastía de envases.




Este de abajo, será un Buggy?



Este parece ser el mismo Buggy pero visto desde atrás.



Acá tenemos una auténtica botella de licor que se autopercibe Ferrari.



El bus de abajo me gusta mucho, quizás porque tiene algunas pinceladas específicas que le matan el monocromatismo.



Por algún motivo la gran mayoría de estas calamidades son botellas de vidrio para perfumería o alcohol. No vi bebidas energizantes ni productos para la automoción en estos envases "autiformes".
Volviendo a las botellas de vidrio, casi todas tienen una tapa rosca plástica con más posibilidades de moldear pequeños detalles. Lo curioso es que pudiendo poner estos accesorios plásticos con más detalle en la trompa todos prefirieron ponerlo en la cola donde nadie mira.


AUTITOS COMESTIBLES

Hasta ahora, venimos tratando al autito como envase, un recipiente para contener un producto, bebestible en estos casos.
El contenido es consumido cabalmente y el envase autiforme va a la vitrina.

Una variante digna de estudio es la del autito comestible, en la que no hay envase y que el consumible propiamente dicho es el mismo autito.
What you see is what you eat!
Es interesante señalar que estos productos, no sólo constituyen un alimento para el espíritu, sino también para el estómago.

No voy a mencionar las tortas con forma de auto porque son artículos cuya esencia es más de comestible que de objeto de colección.
Por tal motivo, generalmente se privilegia la función sobre el aspecto.
El resultado son unas tortas espectacularmente sabrosas pero con un aspecto dudoso, que evidencia más el cariño que el conocimiento de diseño automotriz.



Si tienen hambre, también pueden comer unos sabrosos biscochitos VW!




VIVE LE CHOCOLAT, MON AMOUR!

Los autitos de chocolate dan lugar a un interesante debate.
Salvando distancias de temperatura, el chocolate puede malearse como el zamak, y si se dispone de un buen molde, los autitos resultantes pueden ser muy atractivos, a tal punto que llegado el momento, muchos dudan en comerlos, analizando seriamente la posibilidad de introducirlos en la vitrina.



Ya hace unos días, el amigo Eddie tuvo una duda similar, el chocolate en la mano y la vitrina abierta, la boca también.
Al final, creo que ganó la boca!






BURRADA FINAL

En cualquier caso creo que la salvajada más cabrona fue promocionar una marca de jabón con un auto de carrera y, por supuesto , vender pastillas de jabón con forma de auto.



Tampoco me imagino uno de estos jabones compartiendo vitrina con un Minichamps.


Y ni hablar, si el jabón está todo lleno de pelos de dudosa procedencia.




That's All Folks!




Gaucho Man
el jabonoso







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