sábado, 26 de noviembre de 2016

hablando de ruedas






DIME COMO RUEDAS Y TE DIRÉ COMO ANDAS

Nunca le di mucha importancia a las ruedas, a tal punto que mis primeros dibujos de autos prescindían de las mismas. Mis planos apenas mostraban una carrocería flotando sobre una línea de horizonte.

Cuando empecé a construir mis propios modelos asumí que las ruedas eran un mal necesario.
Hoy en día, la ablación de ruedas de coleccionables de bajo costo es una práctica habitual, pero hace más de veinte años era impensable sacrificar un modelo de setenta dólares sólo para quitarle las ruedas.

Después de mucho caminar entendí que tampoco encontraría las ruedas que buscaba en autitos de juguete. La conclusión definitiva era casi una sentencia: si quería ruedas debería hacerlas yo mismo.
Así comienza una larga sucesión de pruebas y errores.



El primer atributo de la rueda es su redondez.
Y simetría axial con respecto al eje.
Son dos características inevitables pero también muy difícil de lograr con los medios que contaba en ese tiempo. Asì, fui buscando cualquier objeto que pudiera prestarse para mi redondo propósito.
Tengo que decir que ni siquiera tenìa idea de cómo era o debía ser una rueda.



Los primeros objetos pausibles de transformar en ruedas fueron las monedas.
La llanta me dio trabajo, pero finalmente logrè una solución de compromiso apartándole un cono bien chato que denote una especie de taza rústica.



En una oportunidad conseguí unos botones muy macanudos y ruedables.
Con el cono a tono con la carrocería, casi casi que parecìan ruedas reales.
El secreto? pintura negro mate de pizarròn, le da una textura bien gomosa.

Un ex-futuro-suegro con mucho tiempo libre me torneò unas ruedas de madera, no eran gran cosa pero me salvaron algunos modelos.
La pintura ayudaba...



Una vez encontré en casa de un pariente una bolsa de fichas de damas, torneadas en madera.
Gorditas, casi parecían destinadas a la aeronáutica o a un todo terreno.



Una vez leí que un autito con ruedas giratorias tira más a juguete porque se puede usar para jugar. De ahí la denominación de "coleccionismo estático" que nos convoca. Mientras más estático sea, menos juguete y más coleccionable  resulta.
La definición me vino bien para indicarme que estaba en el camino correcto. Varios modelos de Brumm, Bizarre, Spark y otros más artesanales me dieron la razón.




NO TODO LO QUE RELUCE ES RUEDA

Todo eso fue hace poco más de veinte años. Luego vino un tiempo de compra de autitos más o menos indiscriminada y finalmente, la era del coleccionable de bajo costo, con millones de ruedas económicas disponibles para equipar más autitos de los que cualquier modelista puede construir en su vida.

Ruedas de moneda y cartón y conito
Los designios del Señor y mis caminos inspiracionales son impredecibles, y justo cuando tenía la variedad de ruedas que siempre había deseado, me inspiro en los TC y SP nacionales, que tenían unas ruedas distintas a las de cualquier coleccionable.
Mi idea era hacer toda una serie de autos, lo que me planteada un desafío mayor: rueditas en cantidad.

intento fallido con monedas y llantas de masilla

LA INSOPORTABLE REDONDEZ DE LA RUEDA

Recordé que en mi infancia, allá por 1970, había llegado a mis manos un autito slot que tenía ruedas con llanta de aluminio torneado y cubiertas de goma. Las llantas se veían un tanto indefinidas, y el efecto torno no dejaba ver si estaban en movimiento o detenidas. O podemos decir que parecían en movimiento aún estando detenidas.
Con la facilidad de la internet no fue muy difícil dar con una tornería y hacer entender el diseño que buscaba.
Así llegamos a las gaucho ruedas, que en una sola pieza incluyen llanta, goma y semieje para ensamblar en carrocería.



Damas, Caballeros y de los otros, les presento las Gaucho Ruedas,
Dos tamaños aseguran provisión para tren delantero y trasero.



En su parte posterior tienen un muñòn que sirve para enganchar en la carrocerìa, sin posibilidad de rodamiento.
Un par de pinceladas en la llanta y genera una oscuridad que no es muy eficiente pero confunde lo suficiente.




El trabajo de tornerìa tenìa una cantidad mínima, que tuve que aceptar como condiciòn.
Es apenas una caja de zapatos llena de rueditas.
Pero les aseguro que tengo rueditas como para cinco inviernos nucleares.



That's All Folks!



Gaucho Man
el redondo





viernes, 18 de noviembre de 2016

postales de miami - parte tres






VEDERE MIAMI E DOPO MORIRE

Por esas cuestiones de mi vida laboral, debì hacer un nuevo viaje a Miami.
Viaje relámpago, menos de dos días en el país del norte, màs tiempo en el avión que en destino.
Quiso la casualidad que me tocara un hotel a veinte metros del hotel del viaje anterior.
El hotel era una curiosidad, profusamente decorado, con una onda màs cubana que yanki.



El motivo tropical se repetía por dentro.



Uno podía quedarse horas mirando todos y cada adorno, de las màs variopinta extracción,
variados materiales, distintos tamaños y motivos.



En uno de mis periplos terminè en un puesto de esos construidos en vagones o tranvías reciclados.
El lugar respiraba una tradición que los empleados se empeñaban en ignorar.



Continuando con el periplo gastronómico, caì en un bar de unos argentinos, una sorpresa muy agradable.

 

Les aseguro que era como estar en casa.
Hasta gato tenían,
lo que se dice un auténtico gato barcino.




LOS CINCO TIPOS

Uno de mis almuerzos tuvo lugar en un comedero llamado "Five Guys".
Parece ser una cadena de hamburgueserías franquiciadas,
y por lo que vi, el secreto es que el negocio sea llevado y atendido por cinco empleados.



Hay que decir que la hamburguesa, cocida en el momento y a la vista, era una delicia.
Uno hace la orden, tiene dos tamaños de hamburguesa y puede elegir los agregados. queso, jamón y un largo etcétera que termina en las clásicas papas fritas.



Luego hay una breve espera en la que uno puede saborear la decoración del lugar,
es como sentirse parte del decorado.
Uno lamenta no tener una remera roja que haga juego con el decorado sesentoso.

 

Como en otros locales yankis, la bebida es refill.
Es decir que a uno le dan un vaso vacío para llenar tantas veces como sea necesario.
En mi caso particular, les aseguro que no pude terminar el primer vaso de Coca Light.


BIENVENIDOS AL TREN

Ya de regreso, es comparto una curiosidad que realmente me sorprendió, pese a que venìa esperándola, les cuento:
La estación de colectivos, taxis y otros shuttles del aeropuerto se encuentra a unos mil metros del aeropuerto propiamente dicho.
La comunicación entre la estación airea y la estación terrestre (de alguna manera hay que llamarla) se hace en unos trencitos totalmente novedosos para un sudaca promedio como el suscripto.
Uno viene caminando con la valija por un pasillo y llega a un punto en que sòlo hay una pared vidriada como la que se ve en las fotos.
En un momento se abre un panel corredizo y uno entra a una habitación pequeña llena de pasamanos.
Cuando estamos todos adentro se cierra la puertita corrediza y la habilitación empieza a moverse, sale fuera del edificio.
Es que se trata de un trencito de dos o tres vagones, muy cortitos, sobre ruedas de goma que circula por un viaducto (no se cómo se dice) de cemento, que transcurre a unos diez metros de altura.

Acá se ve la pared de vidrio y afinando la vista, uno ve que del otro lado hay algo parecido al trencito.

   

Acá un aspecto del viaducto, disculpen la poca definición pero venìa sosteniendo valijas y cámara en un trencito en movimiento y lleno de gente.

  


LOS BEACH BOYS

Aunque no lo crean, también hay una playa.





Y los autitos? preguntaràn algunos.
La verdad es que no vi autitos, excepto este que venìa con un reloj de regalo.
No era mi escala, por lo que ni me preocupè en preguntar el precio.



Para despedirme, les dejo una selfie.
Noten los anteojos de neto corte italiano y vidrios argentinos.
Glamour a la argentina.






continuarà




Gaucho Man
el periplador





sábado, 5 de noviembre de 2016

de tableros y relojes







Aprendí a manejar en un Ford Falcon modelo '65 de mi padre. Luego vino el Renault 12, el 2CV (mi primer auto), luego el R12 nuevamente y finalmente el VW Gol. Ninguno de estos autos tenía tacómetro, apenas un triste velocímetro.
Es decir que durante casi cuarenta años manejé autos apenas sabiendo la velocidad y nivel de nafta.
Y siempre mirando con envidia y deseo los tableros con más de un reloj.



Hace unos meses compré una VW Suran que sólo en la puerta tiene más botones que mi viejo Gol en todo su tablero.



La anécdota es que promediando los 500 km de uso, manejando me topé con un cartel de velocidad máxima y debí verificar la velocidad que llevaba.
Fue la primera vez que miraba el tablero para algo que no fuera contar las lucesitas.
Encontré en primer término el velocímetro y el tacómetro, pero en ese primer instante no supe cuál era cuál.
Una segunda mirada y la verificación lógica de la velocidad real me indicaron por vez primera y para siempre cuál era el velocímetro.



Desde entonces, prácticamente no he vuelto a mirar el tacómetro, la verdad es que tengo el tacto del acelerador y el oído del motor tan afinados que no lo necesito.
Sigo mirando el nivel de combustible, aplaudo el indicador de temperatura y cada tanto miro al velocímetro, pero mato al tacómetro con la indiferencia.
Sólo lo he usado un poco en ruta para tratar de meter cambios sin embrague.



De todos modos, me sigue fascinando la imagen del tablero con muchos relojes, tener toda la información disponible, del motor y sus alrededores (hora, temperatura, inclinómetro, altitud, horizonte artificial, profundidad, rating, distancia al perihelio, etc.).



Tal parece que no soy el único que gusta de tantos relojes, o quizás en tiempos vintage era necesario tener todo eso para asegurar el control y buen funcionamiento del motor.
Presión, temperatura y nivel de aceite, temperatura de motor, tacómetro, velocímetro, nivel de combustible, quizás un velocímetro (dicen que los verdaderos piloto sólo miran la velocidad del motor) e improbablemente un odómetro con parcializador. Reloj horario también.



Para afirmar mi sentencia, les comparto una seri de tableros vintage, tomados de la web al azar, espero que les gusten.
Al final, el tablero del Torino, la versión que màs me gustò, esa que no voy a tener nunca.







That's All Foks!




Gaucho Man
el inìcuo