jueves, 28 de mayo de 2015

el especial de los viernes: ford gt





Nuevamente Gaucho Man los ametralla con un tema gastado y repetido, si los hay, aunque debo reconocer que nunca se agota del todo, veamos:

Un coleccionista tiene cien autitos. Si le preguntan, dirá que la cantidad ideal es el cien.
Un par de años (o meses, depende de entusiasmo y recursos) después, nuestro coleccionista duplica la cantidad de autitos. Si le preguntan, dirá que la cantidad ideal es doscientos.

Y así sucesivamente, da para pensar que la cantidad ideal de cada colección, de cada coleccionista, es un numero variable que seguramente depende de la economía, espacio disponible y el momento de cada coleccionista.



Habría que investigar si hay algún coleccionista que no este contento con la cantidad que tiene, las opiniones son bienvenidas.



Dejando de lado a nuestro coleccionista genérico, hablemos de colecciones y analicemos:
Hay relación entre la cantidad de piezas y el mérito intrínseco de la colección?
Seguramente cada uno de nosotros tiene su respuesta personal e intransferible, y seguramente todas válidas.
Recuerden cuando propuse una colección de una sola pieza, éste argumento debería ser totalmente valido si su poseedor es feliz con ella.



El motivo para desenterrar estos viejos pensamientos es que creo haber llegado al número máximo de mi colección.
Mi límite asintótico es el 800, creo que nunca voy a sobrepasar esa cantidad.
Hace un par de años llegué a los 750, regalé y vendí muchos autitos y quedé cerca de los 700. La colección siguió creciendo hasta los 725 (recuerden que compraba un modelo por mes o menos) y ahora ya seleccioné otra partida para regalo o venta, con lo que voy a quedar otra vez en 700.
No es que me guste el número, pero les aseguro que recorto autitos y el número llega solo.
Ahora me queda ver que va a pasar cuando se acaben las piezas "descartables" y no me quiera desprender de ninguna.



Dejando de lado este petardeo patafísico, los invito a repasar estos dos Ford GT.
Si bien las formas y colores son similares, hay que decir que son modelos totalmente distintos, en concepción, origen y esencia.
El modelo negro es un Bang de los viejos tiempos, uno de los primeros modelos de mi colección y corresponde al Ford GT MK II, es decir el GT40 con motor de 7.2 litros.



El modelo sorprende con una matricería muy acertada y fina, sobre todo considerando los años que tiene en su haber.
Capot trasero aperturable que deja a la vista un motor voluntarioso.



Paseando por el auto, se ven muchos insertos, de transparentes o metal colorado.
Las ruedas con palomilla en 3D son una bellezura.



Es ancho y bajo, con las tomas de aire que agregan volúmen en la trasera, hasta un grado casi desproporcionado.
Aunque Bang no tiene la culpa de eso.





Muchos años después, Ford sacaba un nuevo Ford GT y Minichamps hacía lo propio con este nuevo diseño.
El nuevo auto recrea las formas del GT40 original aunque se ve más largo, o más angosto, no lo tengo muy en claro.

Veamos el trabajo de Minichamps.





El modelo es magnífico,
Si bien el capot no es aperturable, los detalles del motor asoman cómodos por la ventana dorsal.



Las cubiertas con perfil fino dan lugar a llantas con brazos largos, llenadas visualmente con los discos de freno.
Lo que no puede apreciar son los calipers, faltante inexplicable en un modelo de ese tenor.





El resto del auto está signado por mil detalles y detallitos, insertos en las luces y tampografías resultonas.
En efecto, bandas deportivas en su parte superior y laterales, marcas en neumáticos forman un combo irresistible para cualquier fan.



Lo más interesante está en la trompa y en la cola, en este aspecto podemos afirmar que Minichamps no miente.



Resumiendo:
Son dos formas distintas de decir algo parecido, con una diferencia de más de diez años.
Yo tengo mi favorito, ahora les toca elegir a ustedes.

Mientras piensan, cerramos el Especial con una hermosa foto de un GT40,




PD: Si se quedaron con ganas los invito a leer dos posts más, uno sobre el modelo 1/43 de Jouef y el otro sobre la historia del GT40 real.


That's All Folks!



Gaucho Man
el inerte



jueves, 21 de mayo de 2015

renault 6 - buby 1/43




Un viejo chascarrillo contaba de un bar en un pueblo de pescadores.
Todos los pescadores siempre hablando de las piezas que habían pescado, ponderando los tamaños hasta donde la extensión de los brazos no alcanzaba.
Entre los parroquianos del bar había un viejo al que todos odiaban, que cuando uno extendía los brazos aseverando "pesqué uno así", el viejo torcía la cabeza mirándolo con sonrisa burlona.
Es que el viejo había sido ballenero.



Hasta acá el chiste de la vieja revista Selecciones.
Dentro del coleccionismo local sucede algo similar con los coleccionistas de Buby.
Uno puede mostrar con un autito de veinte o treinta años, quizás un Solido o un Matchbox, feliz por su autito "vintage".
El coleccionista de Buby va a torcer la cabeza, y con sonrisa burlona va a decir "pero no es tan viejo como los Buby que tengo".



Tal vez por este motivo, y al menos en nuestro reducido mercado local, los Buby funcionan como un comodity, siempre en alza.
Así como en otros mercados con mayor poder adquisitivo, la inversión pasa por la compra de obras de arte, los inversores de nuestra modesta plaza, se dedican a comprar Bubys.
Es una apuesta que siempre se gana.



Veamos este modesto ejemplar que compré en 1998, casi sin saber lo que era un Buby.
La matricería se adivina primitiva, como si fuera un Dinky.
Aunque el resultado sea objetable a los ojos actuales, hay que reconocer el mérigo de una delantera que no tiene un sólo inserto plástico.



La vista delantera también evidencia un volante sobredimensionado, para doblarte mejor!

El modelo sorprende con puertas aperturables, que incluyen el maco de las ventanas, además de un capot optimista que muestra un voluntarioso motor, lamento no tener foto de esta instancia.


De todos modos, lo más interesante del modelo está a la vista: la decoración de nuestro tradicional Automovil Club Argentino, obviamente con calcas al agua y colocadas a mano.
Calcas sobre el metal:y sobre el transparente de la ventana trasera.



En cualquier caso, es una muestra más de lo que fue Buby.
Este modelo está a la altura de cualquier Dinky, Solido o Schuco coetáneo.
Mirar a cualquiera de estos tres fabricantes hoy en día, es una invitación a imaginar lo que podría haber sido hoy en día.
Si dudas, Buby Mahler era un genio.
Lástima que era argentino.



That's All Folks!



Gaucho Man
el ínclito




miércoles, 13 de mayo de 2015

postales de roma






TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A ROMA

Hace unos días tuve la suerte de dar un paseo por Roma.
No pienso soporizarlos con las más de 500 fotos que tomé de los aspectos arquitectónicos e históricos de la ciudad.
Pero tampoco se van a salvar es de las impresiones gauchas del motorismo italiano.

No es novedad que el tráfico de Roma es furioso y desordenado, una jungla dónde gana el más decidido.
La presencia de tranvías en medio de la calle agrega dificultad al conflicto.





Aunque suene contradictorio, en esta jungla no gana el más grande sino el más ágil y pequeño.
Esa es la justificación del fenómeno Smart, un concepto inexplicable que resulta ideal para moverse y, sobre todo, para estacionar.
Vean esta foto los Smart estacionados a la par de las motos, alguno a lo largo de ellas.



Estrapolando el concepto Smart al máximo aparece el Renault Twizy.
Es como un Smart pero para una sola persona y eléctrico, con un tratamiento aerodinámico muy tentador.
El Twizy es al Smart lo que las Ferraris son a los furgones.



Miren qué linda trasera.
Me gustaría manejar uno de esos por la ciudad.



En el campo de las curiosidades, les muestro este pequeño sedán, seguramente de procedencia oriental.



Cualquier diferencia con un ;Mini de los viejos es absolutamente casual.



Otro bicho que me sorprendió, sobre todo por lo desconocido es este pequeño deportivo.
De adelante es más o menos como todos los Renault, pero desde atrás rompe el molde.



Y si de curiosidades hablamos, no podemos dejar de detenernos en este utilitario de BMW.
Estos alemanes se superan día a día.




LO QUE PASA EN ROMA SE QUEDA EN ROMA

Lo que más me gustó fueron las motos.
Mil motos, Diez mil motos. Un millón de motos.
Muchos scooters como los que tiene el amigo Orange.
Pero por favor permítaseme un poco de racismo para ignorar las motos domésticas y dedicarme a los platos fuertes.

Por ejemplo una Ducati Scrambler que no pude fotografiar por no tener la cámara a mano.

O esta otra, también Ducati.
La moto es hermosa, de eso no hay dudas.
Recordemos que los motores Ducati tienen sistema de mando desmodrómico, no disponible en cualquier otra marca de motos o autos.



Por favor no miren la moto como un todo.
Deténganse en sus solciones, en sus colores y texturas.



Las formas, planos y aristas se ven más como piezas de arte que de ingeniería.



Si la comparamos con un transformer, comprobaríamos que la realidad supera a la fantasía.
La moto parece tener vida propia.



La siguiente no era italiana sino una KTM austriaca.



No tengo idea del modelo ni la cilindrada, pero me encantó ese cuadro, externo, expuesto, explícito.
Díganme si no es un maravilla.



Y para terminar, una vieja Triumph (vi varias), con el escrito "Félix" en sus laterales.
Los que me conocen, tienen idea de la simpatía que tengo por el gatito y su nombre.



Y como algunos siempre me reclaman que hable de autitos, les hablo de autitos.
Italia es Bburago,
Pero ahora Bburago es Maisto.
Y todos sabemos que Maisto es China.
De todos modos, es la marca por excelencia, y los Bburago se ven en todas partes.
Desde el Fee Shop hasta los kioskos de revistas.
Aunque los modelos que vi son todos de última hornada.



También se ven algunos Mondo Motors.
Y muchas motonetas, más orientadas a los turistas que al coleccionista.

Lamentablemente no vi Bang, ni Model Best, ni Top Model, ni  ninguna de las viejas marcas que me hubiera gustado encontrar, quizás porque no supe dónde buscar.

De todos modos me traje dos simpáticos recuerdos: un imán de heladera Fiat 500 y un llavero Vespa.
Es una excelente oportunidad para que los modelos a escala tengan alguna aplicación práctica.








That's All Folks!



Gaucho Man
el itinerante




viernes, 8 de mayo de 2015

double decker bus - gaucho models 1/43




Hace unos días les compartí la historia del Gaucho joven sin posibilidad de comprar un Corgi, que se arma su propio colectivo, y varios años después, la vida lo premia con un Corgi original.
Como dice el adagio, la historia se repite, aunque con ligeras variaciones, en este caso con un Thornicroft de dos pisos.

 

En efecto, el Thornicroft también se incluía en el catálogo de Corgi inspirador, el Gaucho sin información, sin recursos y etcétera.
El único detalle fue que el modelo original no tenia techo para el chofer, lo cual iba en contra de mi inexperto criterio.
Decidí que el Thornicroft Gaucho tendría un techo y una trompa en el estilo de un Ford T excedido de categoría.



Así nació un engendro bastardo, con identidad equívoca y dudosa personalidad.


Suframos el modelo.
Dentro de la gaucho colección, Ignorando precisiones cronológicas, podemos aseverar que es un eslabón perdido entre el Tea Furgon y el AEC.



Las técnicas de construcción ya muestran una temprana predilección por la madera.
Las ruedas hechas con monedas aunque los ejes son metálicos para soportar el mayor peso del conjunto. Por debajo hay un chasis detallado aunque no tanto.

 

Como habrán adivinado, la construcción se hizo en tres etapas que dejaron su registro grabado en el modelo: un sector para pasajeros, hecho con poca convicción y mucha suerte (a que no saben como hice los asientos?).



Luego una escalera resultona que se va a llevar aplausos inmerecidos por su desprolijidad, y finalmente, cansado y sin ganas, la trompa apócrifa que condenó el resultado a una irreversible y vergonzosa mediocridad.

 

De todos modos, como dije, la escalera tiene buen efecto y salva la vista trasera, contrastando con la ambigüedad delantera.

 

Por este motivo, en la vitrina, siempre lo van a ver con la trompa apuntando hacia la pared, en una penitencia eterna que no consigue expiar el pecado de haber arruinado un trabajo que venia tan bien aspectado.

 

En fin, ya se sabe que la historia la escriben los ganadores y los perdedores quedan tras el muro del olvido, dando la espalda a la crónica oficial.
Ni más ni menos que lo ocurrido en este caso, la vida tiene esas cosas.



That's All Folks!



Gaucho Man
el inifugo