lunes, 26 de junio de 2017

gaucho trabajando






Como comentaba en un post anterior, vengo con mi cerebro ocupado y con poco tiempo para el hobby.
Apenas unos minutos por día que no alcanzan para investigar o salir a buscar pinturas de colores específicos.


Paradójicamente, lo único que encuentra su momento y prospera son los modelos artesanales, que sólo demandan una o dos pegatinas y luego la obligación de esperar que se seque al día siguiente.


No crean que he dejado de comprar autitos, estoy comprando la colección de Salvat con toda la regularidad que me permite mi kioskero.
Pero esos modelos ya están cabalmente tratados en los blogs del Cabo y Cruiser, y francamente no estoy a la altura de ninguno de ellos, cualquier intento mío sólo pondría de manifiesta mi incapacidad.


Les comparto mis trabajos en curso, casi todos ya viejos conocidos, aunque ahora con pequeños avances.
El metalizado es el Tractor de Casà está a la espera de un interior, ventanas, luces y -si alguna vez consigo- un par de ruedas màs adecuadas.


El Falcon azul está esperando el interior, más precisamente el tablero, y todo lo que viene después.


Los SP son el Trueno Sprint Spider que ya conocieron en proceso, 


el que tiene techo es un Baufer Cheetah que necesita una horrorosa pintura rosa (todo sea por el rigor histórico).


Hablando de los otros sin techo, el que tiene ángulos rectos es un Formisano con motor Ford V8 


y el redondeado es un Berta que empezó mi hijo hace un par de años.



Los dejo con la menage a trois.





To Be Continued.




Gaucho Man
el incipiente





sábado, 17 de junio de 2017

rescate emotivo: revista miniauto






PASANDO REVISTA...

Pido disculpas por el silencio de radio.
Son días acelerados con mi mente ocupada por cuestiones personales del mundo real y no consigo concentrarme en el mundo a escala.
De todos modos, me vinieron bien estos días de retiro efectivo para revisar mi colección de Miniauto y otras literaturas.

En efecto, tengo el orgullo de tener la colección completa, desde el primer número que conseguí de casualidad hasta el último.
Una fascinante crónica del emprendimiento de un puñado de coleccionistas moviendo estructuras a fuerza de entusiasmo y buena voluntad.
  
La revista Miniauto surgió como una publicación con contenidos modestos: modelos extraídos de las colecciones de los editores (eran coleccionistas como Usted o yo), modelos especiales o personalizados de los mismos coleccionistas y modelos que podían comprarse en uno o dos comercios que auspiciaban la publicación con publicidades oportunas.
Con el tiempo se fueron profesionalizando, dejando de lado las colecciones personales para dedicarse a los lanzamientos, en sintonía con los fabricantes, nótese el escalón subido.
Lamentablemente los tiempos transcurrían adversos y las novedades en papel fueron reemplazadas por las noticias de internet, al mismo tiempo que la tirada bajaba alarmantemente.
En un principio mezclaban contenidos de coleccionismo estático con slot, pero con el tiempo se comprobó que eran temas diferentes para públicos separados y debieron separar las secciones.
Pese a tanta diferencia, el público siempre pedía más especialización.
Primero pedían más estático, luego reclamaban más por escalas determinadas y cuando separaban por escala pedían más temáticas.
Esta sectorización terminó en la separación que dio lugar a Miniauto Slot dejando al coleccionismo estático con una revista exclusiva.
Pero la publicación ya estaba sentenciada.
Se había transformado en un catálogo de novedades, que era fácilmente reemplazable por la internet y prescindible.
En un acto de arrojo, blanquearon la situación, hicieron una consulta popular y cambiaron contenidos, incluyendo (a pedido de los lectores, yo fui uno de ellos) notas más "terrenales" como ser reportajes a coleccionistas o colecciones temáticas pero ya era tarde.
Un día se la echó de menos y al segundo o tercer mes de ausencia descubrimos que ya no había nuevo número.


Es un buen ejercicio repasar las revistas viejas, el tiempo transcurrido le da un encuadre impensado a la información.
El plato fuerte eran las ediciones dedicadas a la feria de Núremberg, con todos los fabricantes listados en orden alfabético mostrando sus novedades o próximos lanzamientos, muchas veces en estado de proyecto.
Hoy en día resulta interesante comprobar que los proyectos y primicias absolutas de hace diez años, ya pasaron por la caja negra y hoy son coleccionables que inundan las reventas, los kioscos y las redes sociales.

Una de las secciones que buscaba siempre en esas páginas era la columna dedicada a las colecciones temáticas de algunos coleccionistas.
Aparte de los monomarca esperables, hubo un loco de Tintìn que había reunido todos los modelos que Hergè supo plasmar en sus viñetas inmortales. El hombre había reunido modelos de las más variada extracción, personalizado a mano cada autito, generalmente con pinceladas estratégicas para resemblar cada modelo.
Hubo otro que coleccionaba taxis. El hombre viajaba, se documentaba sobre modelos, colores y decoraciones, para luego salir a buscar los autitos necesarios y colores necesarios para completar su colección de taxis.
Todo a pulmón.
Es curioso comprobar que ambas temáticas han devenido en coleccionables con modelos "llave en mano".
Quizás está bien que así sea, la vida actual es demasiado fugaz como para pasarse un mes tratando de lograr el taxi que tomó en la ciudad de Lisboa en 1971 o el furgoncito que aparece en el segundo cuadrito de la página ocho de un libro de historietas.
De todos modos me permito rescatar la aureola casera y el tesón que destilaban esos autitos casi artesanales.


Volviendo a Miniauto, pasó a la estadística de publicaciones canibalizadas por la internet, quizás por tipos como Usted o yo.
Hasta se me ocurre trazar un paralelismo entre la revista y cualquiera de nuestros blogs.
Quizás la diferencia esté en el aspecto comercial. Una revista necesita ganar plata para mantenerse, en cambio estos blogs no buscan la moneda.
De todos modos me pregunto cuál será el final de la historia.
Dios salve a los blogs!




That's All Folks!




Gaucho Man
el discernido





viernes, 2 de junio de 2017

reventa de lamborghinis





MI REINO POR UN LAMBORGHINI

Los sucesos de Salvat y La Naciòn que involucraron venta de modelos con inventario escaso me recuerda una vieja anécdota que viví como testigo involuntario.
Era 1999, que yo estaba dando un vuelta por los negocios de Capital en que podría haber autitos de colección, eran cuatro o cinco locales en un radio de pocas cuadras.
Lo curioso fue que en tres negocios coincidí con una chica joven que venía a comprar Lamborghinis.
En esos años todavía quedaban algunos Lamborghinis de bajo costo, con pull back, en esa escala que oscila cercana a 1/38, algunos Welly y otros tan apócrifos que ni siquiera declaraban la marca del toro en sus bajos.


No recuerdo que hubiera Bburagos disponibles.
Quizás algún Detail Cars olvidado, aunque el precio ya subía un escalón.


El asunto es que la chica compraba Lamborghinis.
Countach de cualquier versión y algún Diablo, en ese tiempo no se habían inventado los Lamborghinis batmànicos de hoy.
Preferentemente de bajo costo, lo que dejaba afuera a los Detail Cars y otros de alta gama.
Era curioso por donde se mire: una mujer comprando autitos,
una mujer comprando autitos de marca determinada,
una mujer comprando autitos aunque fueran repetidos,
la misma mujer que la vi en tres locales.


La chica era joven y linda, los vendedores atentos le ofrecían alternativas y la chica manifestaba no saber de autos pero era categórica: sólo Lamborghini.
Pocos días después, la curiosidad pasó al recuerdo.


Quizás algunos recuerden un Salón de Automóvil de Buenos Aires de esos años en que presentaban la empresa Lamborghini Sudamericana S.A., que anunciaba el inicio de fabricación de Lamborghinis en Argentina (off topic: nunca supe de un Lamborghini fabricado en Argentina).
El puesto en el Salòn era imponente, presidido por un Lamborghini Coatl, que no era otra cosa que un Diablo tuneado con gusto dudoso y de un color indefinido.
A un costado del vehículo, había un puestito de venta de Lamborghinis a escala.
Algunos Bburago 1/18 y 1/24, y una modesta legión compuesta por los pull back que la señorita había estado recolectando unos días antes, obviamente a un costo que duplicaba los precios pagados en el mercado minorista.


Queda para el debate la necesidad de una empresa que pretendía vender autos de medio millón de dólares para revender autitos de juguete, pero ya sabemos que algunos argentinos somos así.

Los dejo con fotos de Lamborghinis de esos tiempos, tomados de la web.







That's All Folks!



Gaucho Man
el indeciso