lunes, 18 de abril de 2016

rescate emotivo: el omnibus de zatuszek






DE POLONIA CON AMOR

El fenómeno se llamaba Carlos Satuszek, un polaco llegado a nuestras pampas escapando de una guerra que no se terminaba.
El hombre empezó trabajando como mecánico y luego empezó a correr un Mercedes K modelo 1929, acortado a serrucho, prestado por un oportuno mecenas.



Corría el año 1937, las carreras eran en ruta y las rutas eran de tierra.
Hubo algunos circuitos, pero también de tierra.
El Mercedes K pasó a ser una figura familiar en todas las carreras, y siempre con buenos puestos.
Tenía un motor demasiado potente y un chasis alto y angosto, una combinación muy difícil de dominar a más de 100 km, ni hablar si era sobre caminos no preparados.
Y era grande, mucho más grande que los otros autos.
Tan grande era la diferencia que en poco tiempo el auto fue apodado "El Ómnibus”.


EL FAMOSO COLECTIVO IMAGINARIO



El Mercedes era difícil de manejar debido a su gran peso y potencia.
Cuenta la leyenda que en Alemania lo llamaban "matadueños" (vaya uno a saber cómo se dice en alemán), y que Satuszek era uno de los pocos que lo podían domar y contar la historia.
El hombre tenía un manejo tenaz, impetuoso, muchas veces exigiendo más de lo que daba la máquina.
Hasta Stuttgart llegaron las proezas del polaco y en reconocimiento le enviaron un motor oficial con el turbo más grande.



En esos diez años fue cambiando de auto y los autos también fueron mutando.
Primero fue el Omnibus, luego un SSK, luego otro SSK y hasta experimentaron adaptando tracción delantera a un motor Mercedes.
Los SSK se usaban para carreras en circuito y el viejo Omnibus quedó para los Grandes Premios pero equipado con el motor de 7200 cc de SSK en vez del 6300 cc original.


En los 10 años que corrió intervino en 38 carreras, ganó 11 incluyendo Rafaela 2 veces y el GP Nacional también en dos ocasiones y muchos récords de vuelta.
Promedios de más de 190 km en circuitos de tierra.



Fallece en 1937, manejando el Omnibus, una curva mal tomada, a baja velocidad, fuera de carrera, un accidente tonto, y la historia que termina con una muerte grotesca, inmerecida.
Los dejo con la sonrisa de este fenómeno, debe estar en el cielo corriendo en el Omnibus, esquivando nubes.






That's All Folks!




Gaucho Man
el avenido





fuentes
http://www.laluneta.com.ar/nota?id=57520
http://importados.testdelayer.com.ar/clasicos/mercedesssk.htm
http://www.edicionuno.com.ar/nota-3190-carlos-zatuszek-primer-idolo-del-automovilismo-argentino-parte-ii
www.vivenaqui.com.ar



lunes, 11 de abril de 2016

toyota dyna schenker - centy toys 1/40





LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE SCHENKER

Pasó mucho tiempo, anduve por varios empleos hasta dar con la empresa donde hoy trabajo desde hace más de quince años, once de los cuales venimos operando con Schenker, muy a mi pesar porque en tanto tiempo el servicio no mejoró gran cosa.
Lo más desalentador fue verificar que los camioncito también bajaron de calidad, vean este último souvenir.

El primer signo de los tiempos es la marca del camión.
De los germanos Mercedes a un oriental Toyota.
De las joyas de B&S y Herpa a una reproducción indudablemente low cost.
Es que los anteriores eran auténticas piezas de colección devenidas en souvenir.
Este es un juguete elevado a la categoría de regalo empresario, como se puede ver en esta foto, que el sistema de pull back delata la naturaleza del modelo.



Siguiendo con los bajos, podemos observar la filiación del modelo:



Damos vuelta al camión sobre sus cuatro ruedas.
Dije cuatro, no seis, es que las ruedas traseras no son duales.
De todos modos, la primera imagen es positiva:





Si bien la factura es muy sencilla, la trompa sigue siendo la mejor parte de estos camiones.
No hay insertos, apenas unos tampos oportunos y aplicados con inteligencia.
También se observa un calco de la patrocinadora Schenker.
Y unas escobillas apenas insinuados en relieve sobre el parabrisas.



El interior de la cabina es la peor parte del modelo.
Esquemático y minimalista hasta el extremo, se tomaron el trabajo de ponerle un conductor.
O mejor dicho, medio conductor, ya que es apenas un busto apoyado sobre el volante.



La falta de detalle expone su naturaleza juguetera.
Además faltó un conductor, dejando apenas un encastre vacío y un asiento incómodo.



Por atrás se destaca un paragolpes muy sencillo con calcos imitando sus luces rojas y una patente amarilla.



Y si es para jugar, las puertas tienen que ser aperturables,
sino el Cabo se va a aburrir.



Completa el panorama un par de calcos en los laterales, para indicar la presencia del tanque de combustible y el depósito de baterías.

    

Para despedirnos, nos quedamos con la mejor imagen del camión.



Ahora sí se acaba la historia de Schenker, espero no tener que volver a trabajar con ellos.



That's All Folks!



Gaucho Man
el logístico





viernes, 1 de abril de 2016

mack b bombero - corgi 1/76






EL ESPECIAL DEL DOMINGO

Mi amigo el Cabo Reyes supo de un bajón en mi creatividad y acudió presto con la ayuda precisa, ofrendando la mejor ayuda de su puño y letra (menos mal que no puso ninguno de sus feos autitos).
Leyendo sus párrafos queda la idea que él habla de si mi en tercera persona, 
aunque creo que hablaba de él y de todos los coleccionistas.
Recomiendo una lectura pausada y leer al menos dos veces, les aseguro que tiene mucho sentido y razón.



Cuando se mira un modelo de perfil, puede uno acotarlo marcar un principio si se quiere al ras de la defensa delantera y un final en la defensa trasera, un inicio y un final.
De igual modo va al estante y ver de izquierda a derecha un principio y un fin.
Pero cuando uno mira la colección en su totalidad se torna borroso.
¿A dónde comienza y dónde termina?
Uno busca rescate en reglas personales de las que tantas veces se hablaron, que restringen el universo coleccionable de manera drástica: Ya no son todos los años, ni todos los modelos ni todas las escalas…
Vuelve a mirar la colección pero sigue sin principio ni fin…



A la pregunta qué nos falta le sigue un listado de modelos pero es incierta, no son todos los que faltan y por mucho que fue el esfuerzo, esa lista sigue existiendo.
Entonces se sabe que la tarea no tiene fin…
Es cuando uno se da cuenta que ya no se trata de culminar ese universo en escala, sino de dar un buen intento, mira a un colega y sabe que existe una especie de ranking en el cual cada vez se está más alto pero a la vez se es más viejo.



Vuelve a pensar en el principio y el fin y encuentra una respuesta biológica entonces, están ligados inexorablemente a nuestro ciclo de vida.



Resulta fácil, en términos generales, hablar del pasado, fracasos, derrotas, errores y todo lo que en otro tiempo resultó una frustración…
El pretérito arroja una manta de piedad transformándolos en anécdotas.




El futuro tiene forma de promesa y por más que uno lo vaticine siempre hay un margen de imprecisión que oficia de esperanza ante un porvenir oscuro.
Pero el presente resulta drástico por que no ofrece ningún analgésico, así nuestro querido Gaucho llega al punto de sucesivos “Tests de Coleccionistas” quizá sea  preguntarnos “¿que nos pasa?
Ya se habló del coleccionista que recién empieza, del que ya lleva un tiempo, incluso de finales de coleccionistas, pero ese “presente” no se toca, tiene forma de tests.



Así tenemos
Fase 1: el que comienza a coleccionar
Fase 2: el que delimita la colección
Fase 3: acumulación de los objetos de la colección.
Fase 4: eso que por ahora vemos en tests
Fase 5: el final de la colección por que el dueño estiró la pata, cortó con menos diez o como prefieran llamarlo.



La Fase 3 podemos decir que es una persona que ya tiene una colección definida, desarrollada y con espacio propio, en plenitud, sin tantos faltantes con todos sus “esenciales” dentro de lo que se haya elegido coleccionar.
Pero esta fase tiene su complejidad en el sujeto que colecciona, todas las otras fases tratan de un sujeto que con su actividad hace algo con su colección mientras que aquí es la colección que actúa sobre el sujeto:



El primer dato significativo es que muchos de sus modelos deseados ya están en su posesión, los faltantes si bien existen no son fundamentales y entonces tenemos a un sujeto que esta frente a su obra.
Está frente a un cambio de estilo de vida inesperado, ya no hay tanto para buscar, tampoco es tan importante, sigue comprando modelos pero esos estantes son como un agujero negro que todo lo absorbe y no deja rastro de la novedad, es como decir ahora la colección es un 0.001% mas grande o mas completa…
Entonces llega el descanso, convivir con la colección, atenderla, limpiarla pero falta algo, falta emoción, falta el encuentro y la novedad…



Cuestión de tiempo, el apetito por las sensaciones va en aumento, la experiencia de mostrar la colección adquiere otros tintes…
Tiempo atrás visitaba un viejo coleccionista cuando yo apenas empezaba a definir que iba a coleccionar y entro a un cuarto repleto de modelos, ninguno de mi interés y lo único que me sorprendía era la cantidad por si misma. Luego de unos minutos me mira diciéndome casi en tono de reclamo: “Y no vas a decir nada???
Me quedé sorprendido, por cortesía dije unas palabras elogiosas pero me fui pensando en que era un fanfarrón.



Ayer llegaron visitas a casa, me demoré en la entrada y dejé que lleven la delantera, incluso demoré el paso, al final del pasillo pasarían por la colección, dirigiéndose a ella como si fuera una trampa, luego los alcancé despacio y en silencio escuché sus comentarios, suspiros, recuerdos… todo…como un vampiro que se alimenta de emociones me alimenté de todas las reacciones…



Recordé al viejo coleccionista y me vi reflejado en él.
Yo también fanfarrón?
Pues no, si bien la envidia es apetecible en ese momento, cuando uno está con los colmillos afuera nutriéndose de emociones, uno busca todas las emociones positivas y no solo ésa.
Esa búsqueda de emociones se transforma en vocación por compartir, así nacen reuniones, muestras, foros, grupos de facebook y blogs, se comparte, se muestra, se seduce, es otra actividad que nace en esta fase…




Hasta acá la prosa del Cabo.

Si llegaron hasta acá, los invito a terminar la historia.





That's All Folks!



Gaucho Man
el impepinable