domingo, 30 de noviembre de 2014

chevrolet chelco - gaucho models 1/43

El fenómeno se llama Chelco y fue una evolución del Trueno Sprint que a su vez derivaba del Trueno Naranja que ya conocieron en este blog.



De alguna manera, el Chelco es un ícono para las huestes fanáticas del SP vernáculo, dado que fue campeón argentino de Sport Prototipo en 1970.
Si quieren más información sobre este coche, pueden allegarse al blog de Chelco   .



El Chelco me gustó porque es grandote, basto, masivo, cuadradón. Es una mezcla de auto de record y lanchón. Largo, ancho, geométrico. No podía faltar en la vitrina.



Hay que decirlo: cada vez quedan menos argentinos que recuerdan o se interesan por estas epopeyas, puede más un Mustang de última generación vilmente tuneado que cualquiera de estos viejos dinosaurios.

Gaucho Man lamenta esta triste situación y manda autitos viejos y recuerdos cada vez que puede, aunque ya sabemos que la vida va para allá y el tiempo nos aleja de los recuerdos en blanco y negro que supimos conseguir.



Esta quijotada de rescatar modelos viejos es un lance más relacionado con la arqueología que con el modelismo.
En efecto, si bien la internet facilita fotos, datos y búsquedas, la verdad es que no siempre se encuentra la información requerida.



La situación empeora cuando de trata de un modelo que actualmente no existe, sobre todo si es un auto de competición.
Las fotos son casi siempre las mismas, clonadas de viejas revistas, minimizadas, recortadas y editadas hasta el cansancio.
Para peor, en muchos casos las fotos originales son del auto corriendo, todas de lejos y siempre desde el mismo ángulo.



Y cuando uno reunió suficientes fotos, el problema son las medidas, sobre todo hablando de prototipos o autos de carrera.
Se habla mucho de cilindros, carburadores y potencias, pero nadie menciona cotas.
Largo, ancho y distancia entre ejes son arcanos que hay que calcular o inferir con paciencia de alquimista.



Luego hace falta un plano que sintetice los datos que uno pudo conseguir y muestre lo que uno va a hacer.
Pero, si uno llegó a este punto, lo más probable es que termine tomando alguna foto oportuna que muestre la vista que uno necesita. La computadora ayuda a imprimir el plano de tamaño adecuado para que todo cierre en la escala 1/43.



Y acá empieza lo que quería mostrarles.

to be continued...


Gaucho Man

el aturdido



viernes, 21 de noviembre de 2014

liebre ii - gaucho models 1/43




Al mismo tiempo que iniciaba mi Proyecto Trueno, y con una semana en diferido, estuve trabajando en el Proyecto Liebre.



Para los que no saben o no recuerdan, les comento que la Liebre fue otro subproducto de esos años alocados en que el TC se desviaba del reglamento original y mutaba en una súper categoría que luego daría origen al Sport Prototipo local.



Hay quienes aseguran que la Liebre. estaba construida sobre la base de un Bergantín, que no era otra cosa que un Alfa Romeo 1900 fabricado en Argentina con utillajes italianos discontinuados.
Lo verdaderamente cierto es que el parabrisas y techo eran donados por un Renault Gordini.
Y el motor era de Torino.

 

En cualquier caso, la combinación fue efectiva y salió campeón de TC en 1967.

 

A mí me gusta ver a la Liebre como un fusil AK47 que no es lindo pero es pequeño, funcional, efectivo y letal.
Nadie va a pedir armonía de líneas a un fusil que demostró ser eficiente en condiciones extremas de arena, barro o nieve.





Con la Liebre pasaba lo mismo. Pequeña, liviana y ágil en tierra, ruta o circuitos.
No necesitaba ser linda.

 

Para el molde, partí de un master de madera balsa que tenía hecho hacía unos quince años. Lamentablemente, mi optimismo y mi inexperiencia derivaron en un producto bastante fulero.
El molde es tirano y magnifica cualquier error del original. Lástima que cuando saltan los errores ya es tarde.

 

Pero seamos permisivos:
Nada es totalmente inútil, en el peor de los casos sirve como ejemplo de lo que no se debe hacer, una lección más que recojo en mi accidentado camino.
Brindemos entonces por el mal ejemplo.



 Salud!



Gaucho Man
el indeleble



sábado, 15 de noviembre de 2014

trueno naranja - última parte - gaucho models 1/43




Y hoy todo pasó,
y ahora quisiera saber
si es que acaso
te maté yo?



El genial Alejandro Dolina hablaba de la aventura de seguir a una mujer.
Había que seguirla pacientemente, seduciéndola con una presencia distante, hasta un día en que la mujer, dejando desconfianza y miedos de lado, entraba a su casa y dejaba la puerta abierta.
Entonces era cuando un lector desprevenido imaginaba que venía lo mejor de la aventura.
Pero Dolina, inquebrantable, retrucaba que ese era el momento que uno debía dejar esa historia y buscar otra aventura.



Yo estoy en ese punto y para regocijo de mis seguidores, también decidí dejar esta aventura y tentar suerte por otro lado.
Como lo leen, se acaba la historia de la Serie M.
No más Truenos, no más Liebres.



De lo que no se van a salvar es de un puñado de fotos familiares y unas soporíferas conclusiones.



+ El Trueno quedó bastante bien aunque tuve un imperdonable error de cálculo con las ventanas.
El resultado es casi insalvable sin hacer un nuevo molde.
No creo que lo intente por ahora, no vale la pena.



+ Me quedé en las calcomanías.
Si bien tuve la suerte de que me ofrecieron un archivo PDF con todos los calcos, resultó que los calcos tenían fondo naranja.
Y ese naranja no es el mismo tono de la pintura.
Es decir que tenía que salir a igualar la pintura con el fondo de los calcos.
O modificar todos los calcos sacando fondos naranja de cada letra.
Decidí que no valía la pena.



+ Como testimonio de la aventura quedan cuatro Truenos pintados y armados, y quizás otros cuatro que nunca se terminen.

+ Y un dummy que hice para probar las medidas de los calcos.



Ahora me toca pensar en la serie H.

That´s All Folks!





Gaucho Man
el tremebundo