domingo, 29 de marzo de 2015

thornicroft bus - corgi 1/50




Cuentan que la Thornycroft Steam Wagon Company produjo su primer vehículo a vapor en 1898.
Después incursionaron el maravilloso mundo de la combustión interna y para estar a tono, cambiaron el nombre por J.I Thornycroft Limited, hasta que empezaron a producir camiones diesel y estrenaron un nuevo nombre Transport Equipment (Thornycroft) Limited.
Tanto cambio de nombre llegó hasta 1977 en que fueron absorbidos por AEC o una de esas.



Este bus de dos pisos figuraba en el catalogo de Corgi de 1994 pero tuvo poca vida, quizás debido a su imparidad intrínseca.
Un modelo antiguo, ómnibus, y de dos pisos es una pieza difícil de ubicar en cualquier colección.
Tal vez por esta imparidad, el modelo no tuvo mucha permanencia en el catalogo.
Y a juzgar por la cantidad que se ofrece en Ebay, me atrevo a pensar que muchos de los Thornicroft adjudicados pasaron a reventa en poco tiempo.



Suframos el modelo.
La primera impresión es el peso del conjunto, con mucho metal.
La segunda impresión, al apoyarlo sobre una superficie plana es que el peso está mayormente apoyado sobre la cola del aparato.

 

Piensen que en real, la estructura era de madera y muy liviana, de modo que el motor contrapesaba equilibrios, sustentando la horizontalidad.
En el Corgi el capot es pequeño y no llega a contrapesar casi nada.
El efecto es una inquietante tendencia a hacer wheely, incluso sin que haya impulso o movimiento de por medio.



Este modelo trae decoraciones de un museo de automoción actual, por lo que descarto todo rigor histórico en el rubro publicidad.
Mas bien da para pensar en un modelo promocional, más cercano al souvenir que al coleccionable.

 



De todos modos es muy vistoso y es una clara muestra del buen oficio de la gente de Corgi.



Desde adelante hacia atrás, tenemos el puesto de conductor, muy resumido, sobre todo comparado con coetáneos de Brumm o anteriores como models of Yesteryear de Matchbox.



Lo que sin dudas es una fiesta para los ojos es el sector de pasajeros, con tanta superficie acristalada y todo el interior a la vista.

 

También son una  delicia los tampos, que imitan filetes de época.



De paso miren el protector de gente para que la rueda no pise a nadie.



Desde aca se ve la parte superior, una belleza.

 

Y si el interior era fiesta para la vista, la escalera traseraes para el aplauso.





 



That's All Folks!


Gaucho Man
el inservible




viernes, 27 de marzo de 2015

aec bombero - corgi 1/50





Los más observadores habrán notado que se trata de un bombero similar al AEC que vimos hace unos días.
Podemos empezar a discutir si es Leyland, AEC o ACLO, hasta que venga el Cabo Reyes y diga que un camión de bomberos que no estire su escalera y no se le saque algo es una cagada.

 

Es hora de decirlo: este camión no tiene partes móviles y tampoco se le saca nada.
Es decir que la única diferencia entre tenerlo en la mano y mirarlo en fotos es el peso del fenómeno.

 

Un bombero sin gadgets, en principio suena triste,
pero analicemos el paquete.



La trompa es familiar, un retrato conocido de nuestro querido Leyland. Matchbox.
Una trompa vertical como un acantilado, con muchos pequeños detalles.



De arriba hacia abajo nos topamos con los limpiaparabrisas, tan delicados como sutiles, casi mágicos.
Bajo el parabrisas, la parrilla superior, aunque demasiado cromada para mi gusto.
Luego sigue, tampografiada en blanco, la controvertida marca invasora AEC.
Volvemos al cromo excesivo.



Más abajo viene lo mejor: los farolitos de strass, tan delicados que parecen reales.
También están los ganchos de remolque, un placer que Corgi haya reparado en ellos.
Por último hay un paragolpe discreto que incluye una patente más discreta aún.



Disfruto la longitud de esa cabina que se prolonga como si fuera un vehículo ferroviario.
Luego se acaban las superficies transparentes y se reemplazan por paneles de aluminio, acrecentando al aspecto locomotoril.

 

También hay detalles interesantes en el techo.

 

Escondido entre cornetas, luz intermitente, campana y escalera, hay un detalle inquietante.

 

Acérquense, no sean tímidos.

 

Vean ese hilo levantador de escalera.
Eso es colocado a mano, y es un detalle que en mi opinión salva al modelo de la critica de los puristas.

 

Lo demás es el oficio de Corgi para replicar los pequeños detalles bomberiles.





 



That's All Folks!
 



Gaucho Man
el discernido



viernes, 20 de marzo de 2015

aec bus - corgi 1/50


 

Resumen de lo publicado

En el post anterior los aburrí con la soporífera historia del AEC hecho a mano ante la imposibilidad de comprar un Corgi legítimo.

Tan desalentadora era mi situación financiera que hasta había hecho un pacto conmigo mismo: sólo comprarla un modelo cuando estuviera seguro de merecerlo.
Y cuando sucedería eso? cuál sería la prueba que acreditaría merecimiento?
Fácil: el mérito para merecer un autito estaba dado por haber hecho otro autito.
En teoría se veía bien pero en la práctica no resultó práctico, sobre todo cuando mis finanzas empezaron a mejorar, superando mi productividad.

 

Lo único que conservo de ese pacto es el mérito intrínseco como condición para la compra de un modelo.
Esa regla ha regido mis compras durante los últimos veinte años o más.
Pese a lo cuestionable, mi pacto debe haber sido notado por alguien, allá arriba o allá abajo, quien consideró que mi AEC de madera constituía suficiente mérito como para adjudicarme dos AEC Corgi legítimos en Ebay.
Fueron solamente nueve años de espera.

 

Y acá empieza lo que quería contarles.
Suframos mis impresiones sobre los modelos.

 

Si alguna vez elogiamos la simpatía de los Lledo, hay que decir que estos Corgi tienen aún más encanto.
Ya desde la presentación en caja vintage, los modelos destilan encanto. 

 

Mucho metal, lo que le da un peso más que considerable al conjunto.

 

Se nota que tienen más trabajo encima, la matricería es de mayor tamaño y con más detalles,
pero no tantos.
La verdad es que tienen faltas imperdonables.



Espejos retrovisores, limpiaparabrisas, luces traseras son algunos de los faltantes.

 

Del mismo modo, los interiores están resueltos con buen oficio pero poco esmero.



Son faltantes tan evidentes que hasta se presta a sospechar cierta intensionalidad.
Como que apostaron a un look vintage, un punto por arriba de Lledo pero muy por debajo de los bomberos AEC.



Acá se los ve de atrás.
Tienen el encanto de las cosas sencillas.
Pero nada más.






That's All Folks!




Gaucho Man
el improbable





viernes, 13 de marzo de 2015

rescate emotivo: tucker carioca




A principios de los cincuenta, Tucker inicia contacto con Alexis de Sakhnoffsky con la idea de materializar el segundo automóvil Tucker.
El nuevo auto sería un deportivo que privilegiara performances y el placer de manejar, con un diseño tan innovador como lo fuera el Torpedo.



La idea era producir el vehículo en Brasil para abastecer al mercado local y también exportar a Latin América.
El proyecto fue bautizado Carioca, que además de ser el gentilicio de los ciudadanos de Río de Janeiro, aparentemente es (o era) una versión del samba para bailar en salón.
Tucker contaba con los utillajes y herramientas que supo rescatar de su aventura anterior.
El nuevo auto aprovecharía todos los componentes ya desarrollados para el Torpedo, minimizando la inversión en nuevos herramentales.
De este modo, el nuevo vehículo debía venderse en forma de kit a USD 1,000 .



Tucker tenía la idea que los diseños tradicionales acumulaban entre 5 y 6 kg de barro en los guardabarros, lo que ocasionaba sobrepeso y corrosión. Su solución al problema era un coche con las ruedas separadas del cuerpo (o deberíamos decir “fuselaje”), cubiertos con guardabarros moticiclísticos fácilmente removibles para tareas de limpieza. Los guardabarros delanteros tenían luces incorporadas que girarían junto con la rueda al doblar.
Por otra parte, el diseño contaba también con una luz delantera única, detalle que se transformaba en el signo de Tucker.
El Carioca tendría motor trasero. Tucker estaba convencido de que el motor trasero era más silencioso, permitía un diseño más limpio en la trompa y era más seguro en caso de colisión frontal.
Por otra parte, el diseño de la cola del coche era sugerencia de Harry Miller, es decir que tenía neta inspiración deportiva.
El instrumental sería muy sencillo, con un velocímetro y cuatro testigos luminosos de combustible, presión de aceite, temperatura de motor y amperímetro.



Tucker sabía de muchos agencieros y concesionarios interesados en trabajar con las grandes automotrices y esperaba enrolar a estos comerciantes en una red de concesionarios para respaldar y dar servicio a su producto.
El mayor problema para producir el auto fue el costo de las matrices de chapa para la carrocería, pero Tucker se alió con proveedores alternativos que lograron minimizar el inconveniente.
Lamentablemente, la salud de Tucker se fue deteriorando a causa de un cáncer de pulmón que avanzaba más rápido que el proyecto Carioca.
Hoy en día pocos saben de Tucker y seguramente menos aún de su Carioca.

 

El tema es que aparentemente nadie conoce el verdadero aspecto que tenía (o hubiera tenido) el Carioca.
El boceto original, que se ve en primer término, se ve un poco desproporcionado y hasta "optimista", pero no olvidemos que era un boceto de un concept.
Sobre esa base, algún comedido hizo el segundo dibujo, seguramente asistido por una computadora que tampoco sabía demasiado de proporciones.
También rescaté de la web una maqueta hecha por otro comedido, que al menos se ve más acorde a la medida del hombre (foto más arriba).
Hace poco se desenterraron unos bocetos con una aparentemente legitimindad.
Estos bocetos se ven bien proporcionados, a la medida del hombre, y con aspecto de auto.



Lamentablemente no tenemos manera de confirmar si son o no son,
pero desde el aspecto racional, funcional y proporcional, yo les apuesto una ficha.
Ojalá no me equivoque, estoy apostando nada menos que el aspecto del último sueño de Tucker.

Hagan juego Señores!



Gaucho Man
el discernido



Fuentes:
http://www.kustomrama.com/index.php?title=Tucker_Carioca
http://www.gyronautx1.com/live-updates/the-lost-sketches-of-the-tucker-carioca-maybe-were-they-drawn-by-loewy-sakhnoffsky-or
http://www.fierrosclasicos.com/tucker-carioca-de-1955/
http://blog.hemmings.com/index.php/tag/tucker-carioca/

sábado, 7 de marzo de 2015

aec bus - gaucho models 1/43





A riesgo de soporizarlos una vez más, los voy a maltratar nuevamente con la historia de mis primeros pasos en esto de los autitos de colección.
Fijen las coordenadas temporales en 1988, yo era un Gaucho joven que descubría el mundo del diecast y quería tener todos los autitos del mundo.



Por otra parte, mi economía era tan reducida que apenas si alcanzaba para comer todos los días con mi flamante pareja de entonces.
Eran tiempos sin internet, con lo cual tampoco había mucha información.



Inexplicablemente cayó en mis manos una fotocopia de un folleto de Corgi, lleno de modelos ingleses.
Así fue como me enamoré de un colectivo más o menos parecido a nuestros Mercedes Benz pero que tenía cabina de un solo lado y puerta corrediza.
Todo eso con colores "muy ingleses".



Era marca AEC, de algún modo primo lejano de los Leyland que tuvimos en Buenos Aires, que siempre habían sido mi amor imposible.
Todo esto les daba un aura de deseo caliente, insano (bah, como yo).
Sin ninguna posibilidad de compra, tuve que improvisar y así salió mi primer colectivo, a escala 1/43.



Con más transpiración que inspiración interpreté las medidas del colectivo del folleto, inventando las cotas o aspectos que no se veían (aún guardo esa fotocopia con mis cálculos manuscritos).
Exprimiendo la neurona fui sorteando todas las dificultades que mi inexperiencia me ponia por delante. Desde la pintura del interior antes de cerrar el body para siempre (por el techo) hasta la forma de cortar veinte asientos iguales entre si, pasando por el pegado interior de vidrios o el desafio de hacer un juego de ruedas que al menos se pudieran identificar como tales.



Asi salió este bicho, más que una suma de partes es el resultado de una resta de todo lo que no tenia, el fruto de la carencia absoluta.
Un modesto testimonio de esos años en que mis ganas de hacer eran mayores que mis posiblidades.



Hoy en día es corriente canibalizar un modelo para extraerle las ruedas o algún otro elemento, pero en esos tiempos de malaria, la práctica no era posible.
Así fue como fui "inventando" las piezas que no podía (o no sabía) hacer con madera balsa.
Las ruedas fueron hechas con monedas, pero esta vez con un ancho de pisada más real.
Las llantas fueron simuladas con unos broches de mercería.



El cono de la luz fue hecho con la punta de un capuchón de birome (aún no conocía a Pablo Marinig y su blog).
La parrilla del radiador está hecha con un pedazo de una vieja válvula de televisor.
La puerta corrediza operable.

   

Todo de madera balsa, hueco con todos sus asientos, pintado por dentro y por fuera.



Como ven, tampoco sabía que existiera esa cosa maravillosa llamada "enduido".
Pero vieron qué lindo picaporte tiene!



Los guardabarros delanteros son recortados de un envase plástico con una circunferencia conveniente.
Esa puertita es la que aparece en la primera foto. No está pegada y quedó a la espera de una bisagra salvadora que no va a llegar nunca.



Me costó mucho entender las formas delanteras, la amalgama entre un body asimétrico y un capot geométrico, todo limitando abajo con guadabarros cilíndricos.
La alineación de las luces tampoco fué fácil.



Vaya uno a saber si existe un lugar llamado Binns Road o un parque en Brighton.



La terminación es muy tosca y el modelo tiene detalles imperdonables, sobre todo si comparamos con los Made in Corgi.
Pido disculpas si me extiendo mucho, pero quiero mucho a este bicho. Piensen que fulero y todo, este bus era lo mejor y lo único que se podía en esos tiempos difíciles.



continuará...



Gaucho Man
el asimétrico