jueves, 22 de febrero de 2018

historieta del TC y SP - parte 2 - la guerra y la paz





Resumen de lo publicado:
Esta saga empezó de casualidad y si la termino va a ser también de casualidad.
Si quieren ver la primera entrega vayan a este post .
Para la entrega siguiente, vayan a este post.


HICIERON LA GUERRA Y NO EL AMOR

Si bien la Segunda Guerra no llegó a nuestras pampas, el mundo estaba muy ocupado como para pensar en carreras de automóviles.
Esto impactó en escasez de insumos importados, que afectó también al automovilismo. Se echaba de menos ruedas, repuestos, combustibles, algunos importados y otros fabricados con componentes importados.

En 1942, el gobierno firma un decreto prohibiendo carreras en todo el país, la veda de carreras se extendió hasta 1947.



En el ínterin, los preparadores criollos se dedicaron a afilar sus vehículos, y ya que no tenían repuestos para mejorar los motores, agudizaron el ingenio y surgió un nuevo criterio para preparar los autos: la reducción de peso.

Aparentemente, las carrocerías de 1937 a 1939 eran las más livianas. La estrategia era complementar estos modelos que ya tenían una década encima con motores más nuevos.
La falta de repuestos, se mitigaba mezclando componentes de diversos modelos, recordemos que el reglamento permitía estas ensaladas siempre y cuando fueran todos de la misma marca.


EL TC EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA

Para 1948 se empiezan a correr carreras más cortas. Generalmente se hacía un trazado de rutas entre dos o tres ciudades y la carrera se hacía en este circuito "semi permanente". Esto significa que las rutas se cerraban para correr y luego de la carrera seguián su vida habitual de ruta.

El fenómeno crecía en popularidad, las carreras convocaban mucho público a los costados de las rutas, generalmente ubicados en lugares estratégicos para poder ver la largada, la llegada, el salto, la frenada o el rebaje.
En el imaginario popular se idolatra a los corredores, como si fueran gladiadores que luchan contra la adversidad y regresan victoriosos en sus máquinas preparadas con el sudor de sus frentes.
También hubo varios casos de caballerosidad deportiva impensables hoy en día, como ser corredores que venían punteando que paraban para auxiliar a un colega accidentado o que cedían un repuesto de su auto accidentado para que el rival pueda terminar la carrera. Ya volveré sobre ese tema.



Esta realidad contrastaba con la cantidad de muertos que arrojaba cada carrera, fuera público, corredores o ambos.
Es que los autos iban demasiado rápido sobre caminos sin preparar, de ripio, tierra o barro, las fotos de los saltos del capítulo anterior son un modesto homenaje a la velocidad y arrojo de esos hombres. Para 1950, los promedios estaban entre 130 y 170 km por hora, según fuera en ruta o pista.

Por otra parte, en 1950 se prohibió la importación de nuevos autos, la década trajo un mayor nivel de especialización para mantener la competitividad de los viejos autos.
Afortunadamente había nuevos componentes importados (carburadores, pistones, tapas de cilindro, árboles de levas, etc.) que permitían mayores velocidades, pero al mismo tiempo resultaban más frágiles para las carreras de largo aliento.
Todo esto tenía un costo más alto que desalentaba la participación de muchos corredores.



Párrafo aparte para los Hermanos Emiliozzi que modificaron un motor Ford V8 agregándole válvulas en la cabeza, un prodigio de mecánica e ingenio criollos.

1952 fue el año de la inauguración del Autódromo de Buenos Aires.
Si bien ya había algunas carreras que se corrían en circuito (por ejemplo el óvalo de Rafaela), no dejaban de ser ocasionales, que de ningún modo quitaban la denominación a la categoría.
El autódromo dentro de la Capital Federal fue una invitación demasiado tentadora para desaprovechar. Así es como una de cada tres carreras de ese año se corren en el nuevo escenario.
Posteriormente se fueron abriendo otros autódromos en Mendoza, Mar del Plata, Casilda, Rafaela, algunos con piso de tierra, otros con asfalto.



Esta proliferación de autódromos amenaza con desvirtuar el espíritu rutero del TC.
Las carreras en circuito fueron muy resistidas por los sectores tradicionales de público, organizadores y corredores, que seguían prefiriendo la ruta.
En tal sentido, los circuitos planteaban una forma organizada y segura de disponer al público, a los servicios y a los corredores con sus máquinas.
La seguridad era un argumento de mucho peso al imponer las carreras en circuito, sobre todo si consideramos que los promedios de velocidad ya estaban en los 130 km por hora, definitivamente demasiado para la red vial de ese tiempo.



To be continued...



Gaucho Man
el acabado





Fuentes:
Enciclopedia TC Una Historia Apasionante
Revista Ruedas Clásicas – Edición Especial SP Argentinos
Historia Automovilismo Argentino - La Nación
Revistas Automundo
Ugo Garibotti



jueves, 15 de febrero de 2018

chevy TC 2016 - enciclopedia tc 1/43




HABEMUS TC!

Finalmente llegó el primer modelo de la enciclopedia de TC a mis manos!
Antes de sufrir mis impresiones personales, quiero aclarar que no me gusta el TC moderno.
Cuando haciendo zapping, veo una carrera, soy de los que cambian canal sin siquiera ver dónde corren o quién está ganando.



Pero me gustan los autos y me gustan los autitos, por lo que acá estoy con toda mi circunstancia, mi sudor y mis lágrimas.




EL NASCAR ARGENTINO

Pese a no ser fan de la categoría, me subo al caballo de los triunfadores y enarbolo una bandera argentina haciéndola flamear hasta que se me acalambre el codo.
Con todos sus defectos y anacronismos técnicos y políticos, el TC es la imagen de nuestro país que nos presenta y representa ante el mundo del automovilismo, y que de alguna manera, también en el diecast que nos nuclea.



Es la primera colección masiva y así como ya hay noticias de Torinos Salvat en otros países, pronto vamos a tener TCs por todos lados.
Brindo entonces por cada una de estas miniaturas que van a ser embajadoras de nuestro automovilismo en colecciones ajenas,
alzo mi copa por el NASCAR argentino,
aguante el Ser Nacional carajo!


AGRANDADO COMO ALPARGATA DE GORDO

Lo primero que uno nota es el tamaño del bólido.
Es que estos bichos son grandotes. Piensen que está hecho sobre la base de un Chevy, que de fábrica ya mide 4.80 metros.
Si a esto agregan los aditamentos aerodinámicos de trompa, cola y laterales, tenemos un bicho de más de cinco metros que en 1/43 se traducen como 12 centímetros de puro diecast.

Hay que aclarar que en el mundo de la real realidad, este Chevy TC tiene muy poco que ver con el auténtico Chevy de calle.
En algún momento los TC se hacían sobre la base de los Chevy de calle pero hoy en día el TC es un auto que de alguna manera parezca el auto que pretende resemblar.



Volviendo al autito, es ancho, masivo pero sorprendentemente bajo, sólo las abundantes publicidades hacen pensar en otra cosa que no sea una cucaracha aplastada.
El autito es una delicia.
Como los colectivos que suele postear Antonio, el acento está puesto en los detalles de la parte exterior.
La decoración es tan moderna, que no sólo tiene publicidades sino que incluye motivos que sin pensar demasiado remiten a los robots transformers.
Pero no todo es tampografía.
Hay otros detalles que denotan esmero y hay que señalarlos.

Primer plano de una rueda trasera.
No sale en la foto pero allá atrás están los discos de freno y los calipers.



En la foto que abre el post ya vieron la trompa aerodinámica con su toma de aire.
Es curioso que esta trompa apoya sobre el vano motor y deja un agujero de cada lado.
El modelo reproduce estos espacios y permite visualizar una reproducciòn muy esquemàtica de la estructura delantera.
De paso miren la rueda delantera que es similar a la trasera pero con diámetro reducido.
Y la toma de aire, no se olviden de la toma de aire!




Acá se divisan uno de los retrovisores y el escape.
Sutil el detalle de los espejitos retrovisores con tampografìa, tan diminuta que no sale en las fotos.



Sobre el parabrisas se distingue una escobilla limpiaparabrisas y una antena.
En algunos casos, la gráfica rectilínea moderna sobre un diseño de curvas setentoso confunde las formas y esconde los detalles, es una lástima que se pierdan -por ejemplo- los contornos de las ventanas.
Aunque eso no es culpa del autito ni de su fabricante.



Esta foto muestra el baúl con decoración de transformer.
Mis atrás el alerón trasero demarcado por dos planos verticales, de una gran delicadeza.



Desde atrás se ve el soporte del alerón.



Por dentro los detalles son màs burdos aunque distingue la jaula antivuelco, es decir el detalle visible desde afuera.
Gracias a Dios que esta ventana no ha sido cubierta con gráfica.



Acá otra vista con lo poco que se ve por la ventana.
Fierros antivuelco y alguna cosa monocromàtica màs adentro.
Vi fotos de un modelo desarmado y el nivel de detalle interno no es malo, sòlo le falta el color.



Acá se ve en primer plano los pasaruedas traseros que terminan en una salida de aire o algo asì.
No tengo idea de la real funcionalidad de esa cosa pero me gusta que haya una ranura visible y practicable.



Resumiendo, creo que es un excelente modelo, guste o no el TC.
Un primer modelo que por su bajo precio va a llegar a muchas casas, incluso las de gente que no colecciona,
una suerte de embajador del diecast,
y fuera del paìs, una muestra de nuestro deporte automotor.
Brindo por todo eso.



That's All Folks!



Gaucho Man
el apartado