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martes, 30 de julio de 2019

ford capri santapod gloworm - corgi 1/43





LA CAPSULA DE TIEMPO

Mirando para atrás, los primeros 1/43 llegaron en mi primera infancia y pasaron directamente al recuerdo: un Ford GT40 de Solido, un Mercedes de Buby, y un Fiat, quizás de procedencia italiana. 
Todos ellos fueron cabalmente extraviados y sólo viven en mi recuerdo.



Este Ford Capri sobreviviente  llegó a mis manos cuando tenía diez u once años, una edad en que ya tenía conciencia de conservación de autitos y esa una de las circunstancias que le aseguraron el pasaporte a la posteridad.
El modelo fue traído de Miami por la madre de un pibe vecino que hoy también está perdido en el tiempo.



Su gran tamaño lo hacía inútil para la pista e incompatible para compartir con los 1/64, es decir que quedaba relegado en cualquier juego.
La escala 1/43 es la otra circunstancia que lo mantuvo vivo, en el estado de conservación en que se encuentra, hasta hoy.



El modelo representa un "funny car", según la terminología, aunque no logro imaginar qué veían de gracioso los yankis en estos autos.
Según la Wikipedia, los funny cars son autos con carrocería de fibra montadas en robustos chasis, que se usan para las carreras de aceleración.



No confundir con los dragsters.
Los dragsters tienen el motor atrás del conductor y no tienen carrocería; como si fueran un fórmula uno sesentoso muy largo y flaco.
Los funny tienen el motor delante del conductor y si bien las formas son muy aproximadas, desde afuera y sin anteojos, se ven como un auto de calle.
Hay un montón de especificaciones reguladas para calificar en la categoría, aunque la Wikipedia no dice nada de la carrocería aperturable.




ANATOMÍA DE UN SOBREVIVIENTE

En cualquier caso, causa cierta ternura el esfuerzo de los ingleses de Corgi para adaptar un auto inglés como el Capri para recrear un coche gracioso a la usanza yanki y vender en el país del otro lado del océano.
Tanto esfuerzo para terminar en estas pampas guardado en una caja durante cuarenta años.

Lo primero que se aprecia es el estado de la pintura, de alguna manera se fue manchando, como si la pintura exudara un color amarillento. Es curioso porque otros modelos vistos en Ebay, obviamente igual de viejos, se ven blancos inmaculados.



Hay que aplaudir los calcos de legítimo papel autoadhesivo, que sobreviven tras tantos años, manteniendo colores y adhesividad.



Apreciamos la costumbre de Corgi de complicar sus modelos con mecanismos que aunque resulten mínimos, fueron la entrada a la mecánica para muchos de nosotros.
En este caso, hay un botón disimulado en el paragolpes delantero que al ser accionado, libera un resorte escondido en el baúl y levanta la carrocería.



La idea era presionar suavemente el paragolpes y la carrocería quedaba liberada para abrirse. Obviamente, el jueguito era tirar el auto para que choque contra la pared y observar la carrocería saltando en franca apertura.
Lamentablemente el resorte se perdió en el tiempo y fue reemplazado por otro de menor potencia. El efecto es que el autito no puede soportar su carrocería en posición abierta.
Por eso tendrán que sufrir mis manotas en las fotos de la apertura.



La apertura muestra una pieza articulada en el capot y que desliza sobre el chasis, que ayuda a mantener la robustez del conjunto, sobre todo en la posición abierta.



Abriendo el conjunto, queda a la vista el motor con cárter y toma de aire en color cobre.
Los escapes, también en color cobre son una delicia.



Notar la toma de aire que al bajar la carrocería, termina asomando por una apertura en el parabrisas.



Más atrás hay una robusta jaula antivuelco que atesora un monigote que representa un conductor con buzo antiflama y un casco de curiosa configuración.




LA VERDAD DE LA MILANESA

Por lo que pude averiguar, Santa Pod es una pista para carreras de aceleración, sita en Inglaterra, en algún lugar entre Londres y Birmingham.

La sorpresa fue comprobar la existencia real del engendro.
O al menos de uno muy parecido.
(la gráfica es muy similar).



Por lo que pude leer, este auto fue llamado "The Sting" y fue el primero -o de los primeros- funny cars en Inglaterra, desarrollado por un tal Phil Edson.
Esta foto es de los ochenta, es decir, posterior al momento que Corgi fabricó el autito.

Quizás esa brecha de tiempo justifique las pequeñas diferencias entre uno y otro,
les dejo la inquietud.





That's All Folks!



Gaucho Man
el adecuado





16 comentarios:

  1. El tema de los modelos de infancia es extraño, prima facie se nos entrega y se espera que demos uso del mismo, en ningún momento ni el fabricante ni quien nos obsequia la pieza espera la conservación del mismo.
    Años más tarde curiosamente los únicos que se lamentan la perdida son los receptores del obsequio que no tenían forma de detener lo inevitable.
    Suerte la suya que logró conservar algo, otros no corrieron la misma suerte.

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    1. Es que el negocio es que el juguete no dure, así después tiene que comprar otro.
      Los juguetes viejos tenían mucho metal, que con un poco de suerte aseguraba un poco más de vida, aunque no tanto.
      Por otra parte, los que hemos sido niños, sabemos que es más lindo jugar a desarmar.
      Y cuando no se desarma se juega a romper.
      Así no hay chiche que aguante.

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    2. No lo tenía como infante salvaje...

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    3. mi infancia fue salvaje y variopinta!

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  2. Nunca entendí esa afición por las carreras de aceleración, una costumbre muy yankee aunque por lo visto con este Capri también se celebraron en UK.
    Para mi una carrera en linea recta es un aburrimiento y no le veo el merito ni de mecánica ni de piloto.
    Bravo por conservar vivo un recuerdo de infancia, por desgracia no todos lo hemos hecho y ahora nos arrepentimos.

    saludos!

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    1. Para mi la aceleración es importante pero no menos que la frenada o las curvas.
      Pero para curvas tienen los óvalos de Indy.
      Si hasta los autos son asimétricos para girar mejor, siempre para el mismo lado!
      Tipos raros estos yankis.

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  3. Tu recuerdo me lleva a otro recuerdo, el mío, pero cambiando tu Capri por un SEAT 127 a 1:43 de JOAL en versión rally, que me compraron por portarme bien una tarde.

    Cada vez que lo veo es como si me diese una vuelta el corazón y me llegan oleadas de recuerdos de cuando lo escogí en la juguetería.

    Ahora solo lo veo en internet y alguna vez tuve el deseo de volverlo a tener, pero es como si yo prefiriese que siguiera vivo en el recuerdo. Algo difícil de explicar.

    Tu miniatura me recuerda a muchas otras estrambóticas que nunca quise de niño, no las entendía ni me hacían gracia. Ya entonces iba a por las réplicas de coches y camiones reales, que ya conociese de antemano.

    En fin, cosas que pasan.

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    1. Los recuerdos, recuerdos son, y a veces, el mejor lugar es la memoria.
      Este autito sobrevivió porque no lo usaba para jugar,
      técnicamente no forma parte de mis recuerdos.
      Mis autitos ya no existen, y tampoco los compraría.

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  4. que buen sobreviviente! yo de chico coleccionaba autitos pero no quedó nada! una lastima que se haya perdido todo en el limbo.
    Genial la investigación y que hayas encontrado lo que sería la versión real del modelo.

    saludos!!

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    1. Es triste de admitir pero si sobrevivió es que no fue jugado.
      Este está a mitad de camino, si ampliás las fotos vas a ver muchas partes con pintura saltada.
      De todos modos, ahora puede durar unos cien años más.

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  5. Que buenos autos y camiones hacía Corgi, realmente este estilo tampoco me gusta, pero he visto obras de ingeniería que como decís eran las primeras aproximaciones a la mecánica.

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    1. Aguante Corgi, tengo pocos pero muy copados, si querés te dejo un par de links:

      https://gauchomodels.blogspot.com/2011/10/lotus-esprit-submarino-corgi-136.html

      https://gauchomodels.blogspot.com/search/label/corgi?updated-max=2011-09-20T18:36:00-03:00&max-results=20&start=45&by-date=false

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  6. Hermoso tema el de nuestros autitos de la niñez. Siempre me es difícil recordar con exactitud, modelo, color y marca de los que tuve. Lo que daría uno por tener la máquina del tiempo, regresar a esos años y, entre otras cosas, traerlos al futuro...
    Abrazo!

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    1. Yo tuve la suerte de recuperar algunos 1/64 y la verdad es que resultó una decepción.
      Ahora más que nunca, me molestó la diferencia de escala, las imprecisiones o desprolijidades de una industria que volvía a mis manos 50 años después, sin siquiera encontrarles lugar en la colección, ni en mi casa ni en mi vida.
      Ahí me di cuenta que había crecido, que necesitaba juguetes más grandes, en escala 1/43 de ser posible.
      Pudo ser triste, pero creo que fue lo mejor que pudo pasarme.

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    2. Te entiendo perfectamente; es como cuando uno hoy ve una película de esos años lejanos que tenemos guardada en el recuerdo de nuestra infancia. Y, al verla, nos damos cuenta de una realidad: nuestros recuerdos de las cosas son más bellos de lo que en realidad han sido esas cosas.

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    3. Así es como pasa.
      Los recuerdos son en blanco y negro y grano grueso.
      La actualidad viene en 16 M de colores, 3D y 4G.
      Los recuerdos están condenados al olvido,
      y nosotros también.

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