sábado, 31 de agosto de 2013

la increíble historia del carrier envaselinado

Allá por 1982 me tocó hacer el servicio militar en el Regimiento de Infantería Mecanizada 24 sito en Rio Gallegos, muy al sur de nuestro país.
Como todos saben, no fue un buen año, sobre todo para los que tuvieron la dudosa suerte de ir a las islas, muchos de los cuales no pudieron regresar a sus casas.



Les quiero compartir una anécdota de los primeros días de ese triste abril.
Los argentinos ya habían tomado las islas y los ingleses mandaban la flota a todo vapor para reconquistar la posición. Mientras, nuestro regimiento esperaba instrucciones sin que nadie supiera exactamente qué estaba pasando.
Sin ninguna orden explícita, lo único que se podía hacer era estar preparado (o "alistado" como dicen los militares). Todos con equipo, armamento y munición distribuidos.

En mi sección teníamos un Carrier M113 que es algo así como una caja de zapatos de acero con orugas.
En esos días de indefinición, en que no había nada que hacer, nos mandaban mañana y tarde "a hacer orden interno en el Carrier", lo que significaba limpiar y ordenar.
Era inútil explicar a los superiores que después de varias manos de limpieza, el Carrier estaba más limpio que un auto en venta. Es que no les interesaba la limpieza del blindado; sólo nos querían sacar del medio para no vernos sin hacer nada.
Para nosotros era la posibilidad de "fatearnos" (escaparnos, escondernos en la jerga colimba) un rato. Entre las muchas cajas de municiones que atesoraba el Carrier, había una caja con calentador de campaña y todos los implementos necesarios para hacer mate, café y/o té, además de un juego de naipes y hasta una radio portátil. Hemos dormido gloriosas siestas en esas largas tardes de orden interno de vehículo.



La historia comienza una tarde con la orden repetida y cumplida hasta el cansancio "Limpiar el Carrier". Aclaremos que la orden debía interpretarse como "consigan elementos necesarios y limpien el Carrier".
Para la limpieza hacía falta un trapo o estopa con agua. El agua se conseguía fácilmente, pero la estopa o el trapo eran materiales estratégicos difíciles de conseguir en tiempos de guerra.
Pedir elementos de trabajo a nuestro suboficial era impensable, los soldados debíamos aportar soluciones, no problemas.
La solución era buscar en el campo o robar cualquier trapo, media o calzón viejo que pudiera servir al efecto.

El Carrier estaba pintado con pintura especial marrón-verde con acabado mate, para facilitar el camouflage. Cualquier brillo, por tenue que fuera, podía delatar la presencia del blindado a los ojos de un observador aéreo.
Acá les muestro una foto de la web, el nuestro era más marrón y verde.



Ese día nuestro compañero Manuel Villa había encontrado una lata llena de estopa "toda blanca, limpita". Muy contento por el hallazgo se puso a repasar uno de los laterales del Carrier.
Pero Oh sorpresa! el acabado mate de la pintura brillaba como si fuera un cero kilómetro recién salido de la agencia.
Analicé la estopa y me quedé petrificado: estaba impregnada en vaselina (la vaselina sólida se usa para limpiar y preservar el armamento).
Tratamos de limpiar la mancha de vaselina pero con nuestros trapos mugrosos y un poco de agua apenas conseguimos extenderla más.
Era muy evidente que la mancha del lateral brillaba demasiado, mucho más que el resto del vehículo. Y qué hacer?
Dado que no podíamos sacar el brillo, decidimos por lo menos evitar el contraste.
Primero limpiamos todo el lateral, pero el contraste entre el lateral y el resto del blindado era evidente.
El plan B fue limpiar todo el Carrier con la estopa envaselinada.

El blindado quedó hecho una pinturita, sobre todo estacionado al lado de los otros Carriers de la compañía.

     en la extrema derecha, con gorra, el gaucho que fui a los 19 años

Hoy la anécdota suena graciosa o quizás demasiado inocente.
Pero piensen que estábamos malogrando armamento, propiedad del ejercito, en tiempo de guerra.
No era una falta menor, y lo menos que nos podían dar era calabozo.

Afortunadamente, justo ese día el oficial de la sección decidió que no tenia ganas de pasar revista al orden interno de los blindados.
Así termina mi historia.
Tengo algunas otras pero seguro son mas largas y aburridas, por ahora no los molesto más.

Gaucho Man
el veterano


22 comentarios:

  1. Ya tuviste suerte de librarte de ir a la guerra... mejor sacarle brillo al M113 (veteranos viejos de la guerra del Vietnam, en España también los tuvimos hace mucho).

    Y ahora que recuerdo, armé uno a 1:35 de Tamiya hace muchos años... pero el mío no brillaba.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. es cierto, los nuestros eran M113 reacondicionados, con motor a nuevo y olor a pintura fresca.
      pero el nuestro brillaba más que todos los demás!

      Eliminar
  2. No sabía que habías estado tan cerca aquella vez Gaucho....

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. siempre estuve cerca de todo
      aunque no siempre me daba cuenta

      Eliminar
  3. Una de las mejores cosas que hice en mi vida, fue en 1981 pedir prórroga por estudios al servicio militar; eso me sirvió para no tener que, por un lado, recibir órdenes de ineptos ignorantes que se creían los dueños del mundo (y actuaban como tales), y por otro, salvarme de ir a la guerra. Por suerte, cuando me llegó el momento de hacer el servicio militar, ya habían nacido mis hijos y logré la excepción a tan poco reconfortante obligación con "la patria" (esas comillas expresan mi repudio a tal término).
    Buena anécdota, como decís les podría haber costado, al menos, el calabozo.
    Abrazos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. la verdad es que hubo mucho de esos oficiales y suboficiales que ponían en juego toda su ignorancia y prepotencia para hacerse valer.
      no tengo el mejor recuerdo de esos tipos.

      Eliminar
  4. Una historia "brillante", digna de una pelicula comica.
    Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. buena observación.
      quizás hubiera dado para una película, precisamente de esos años.

      Eliminar
  5. Tema uno, en esa situación había tres finales posibles todos con la misma posibilidad basada en la práctica:

    La primera, que no pasara nada...
    La segunda que los manden al calabozo por dejarlo brillante...
    Y la tercera...

    Que manden de arresto a todos los demás por no dejar sus carriers tan limpios y brillantes como ustedes...

    ---------------------------------------------------------------------------------

    Leí a Juan, yo no pedí prórroga, pero no fuí incorporado por excedente en definitiva...

    Hay muchas cosas que pensaba mientras formaba cola en el batallón por primera vez esperando mi suerte, que era algo innecesario, que era un abuso...

    Cuando escuché desde un galponcito/tallercito donde hacían cambio de aceite a las unidades un grito áspero y prepotente como solo los milicos saben dar:

    "PERO NO SEA PELOTÚD SOLDÁDOOO!!!
    CÓMO VA A CAMINAR AL LADO DE LA FOSA CON LAS MANOS EN LOS BOLSILLOS!!!
    NO VÉ QUE VA A PERDER TODOS LOS DIENTES!!!"

    la postal era de unos tres adolescentes gandules de 18 con aquellos buzos de capucha de fines de los 80s efectivamente con las manos en los bolsillos, efectivamente parados bien al bordecito de la fosa, para mas precisión pateando de puntín el hierro que estaba al filo de la misma....

    Estando en la cola esperando mis suerte pensé con toda sinceridad "Que falta les hace entrar a los pelotudos éstos!"

    Lo que nos sigue ya es historia, gente llorando por cualquier pavada.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. muy bueno el final alternativo!
      lo voy a tener en cuenta para cuando hagamos la película.

      en cuanto a la reflexión, recuerdo una época en que era muy común decir "qué bien que le vendría hacer la colimba!"

      y por el contrario, es muy difícil encontrar uno que haya hecho la colimba y esté dispuesto a contar todo lo que vió o vivió allá, como un pacto de silencio, pero no basado en el honor sino en la vergüenza.
      yo tengo mis memorias de colimba escritas, quizá algún día las lea mi hijo o algún nieto.

      Eliminar
    2. Exacto Edu, ese "qué bien que le vendría hacer la colimba!" es muy doloroso, y más porque aun hoy lo dicen los mismos pibes en las escuelas. Claro, repiten las idioteces que escuchan de los padres y abuelos en sus casas (y lo que escuchan en la televisión); todo puro sentido común...
      Como si con prepotencia, autoritarismo y violencia se arreglaran los problemas de la sociedad actual.
      Años y décadas de dictaduras, miles de muertos y exiliados, y no aprendieron nada...
      Abrazos!
      PD: Lamentablemente, hizo falta un pobre "soldado Carrasco" (un mártir que salvó a nuestros hijos) para terminar con esa barbaridad.

      Eliminar
    3. yo creo que el primer error es meter ciudadanos a cumplir deberes militares.
      las armas deben ser tomadas por profesionales con vocación (no animales con delirios de autoritarismo).
      y nunca poner civiles bajo ordenes de profesionales.
      todo lo demás viene después,
      hasta los tanques envaselinados.

      Eliminar
  6. Hola Gaucho!!!!

    Menos mal que estaba envaselinado. Piense si le decían que se lo metan en el o....
    Yo como soy más joven me salvé del servicio... pero en realidad zafé, porque al parecer mis pulmones tenían menos capacidad que un tubo de ensayo (algún día me voy a enterar si es cierto...)

    Linda historia, mal entorno.

    Saludos!!!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. vasco, no sabe lo que se perdió por esos pulmones.
      en realidad, fijaban el cupo según el presupuesto que tuvieran asignado cada año.
      si les sobraba plata tomaban hasta los rengos. y si les faltaba, eran capaces de rechazar a uno hasta por pecoso.

      Eliminar
  7. bonita historia amigo gaucho, pero la guerra no lo es tanto, aunque me gusta mirar tanques y aviones pero no soy tan fanatico delas guerras que al fin solo provocan disgustos en algunos perdidas en otros, aumenta la codicia en otros y al final se divide el mundo para nada. Soy apolitico y mas en este pais de m.... donde todo es nada (Chile). Ojala tuvieramos un objetivo comun para pelear por algo que nos va a durar siempre. Amigo gaucho desde aca un gran saludo de hermanos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. gran verdad.
      la huella que me dejaron esos días es un total disgusto por todo lo que sea armas, blindados, guerras, batallas y todo eso.
      la gente que se llena la boca o los ojos con escopetas o trajes de rambo, no sabe de lo que habla.
      la guerra es dura y triste, y no gana nadie, ni siquiera el ganador.
      te lo digo yo, que ni siquiera estuve en el frente.

      Eliminar
  8. Un post simpático visto a la distancia que dá el tiempo.
    Yo zafé por número alto y lo agradezco cada día de mi vida.
    No podría estar mas de acuerdo con lo escrito por el amigo Juan.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. hola pablo, como bien decís, el tiempo cura todo.
      esa guerra no fue linda ni siquiera de lejos.
      como todas.

      Eliminar
  9. Hola Gaucho, por fin me pude sentar a leer tu relato. Ingeniosa y rápida solución la de darle de una vez toda la mano al Carrier, seguro quedó como para exposición de museo, jaá !!

    Haz tenido el "honor", la desdicha y la fortuna de estar en una guerra y haberla sobrevivido aunque no hayas estado en el frente. Eso cuenta aunque tal vez uno no pueda estar muy orgulloso de ello.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. yes, tuve el honor, la desdicha y la fortuna de estar en el lugar y momento equivocado, pero ya sabemos que la vida (sobre todo la mía) es una serie de desencuentros.
      en las guerras no gana nadie.

      Eliminar
  10. Y la guerra sigue.. como en mi caso, la interna y contra el tiempo. Saludos Guacho Amigo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todos los dias y cada vez peor, la guerra se esconde bajo una sonrisa y amabilidad aparentes, en la calle, el trabajo o a veces dentro de casa, lo importante es no rendirse.

      Eliminar